Los argentinos y el Vaticano: el papa León XIV refuerza una relación marcada por la formalidad y la vía institucional
Los argentinos y el Vaticano: el papa León XIV refuerza una relación marcada por la formalidad y la vía institucional

Una vuelta a la institucionalidad. Muchos argentinos siguen viajando al Vaticano, pero a diferencia de lo que ocurría en tiempos de Francisco, para llegar al papa León XIV el único camino es la vía formal, a través de los canales establecidos por la Santa Sede. Coinciden en esa percepción distintas fuentes de la Iglesia consultadas por LA NACION, al describir un escenario que se consolida en el primer año del pontificado de Robert Prevost.

Mientras crecen las expectativas por una posible visita a la Argentina, a partir de la invitación que oportunamente le hizo llegar el Episcopado y la carta que el canciller Pablo Quirno le entregó el miércoles último en nombre del presidente Javier Milei, los obispos conocen el deseo del Papa por visitar la tierra natal de Francisco, pero hasta ahora no hay señales de preparativos para que el viaje se concrete este año.

Identificado con el magisterio y la línea pastoral del papa argentino, León XIV exhibe un estilo propio, más atado a la formalidad y a las vías institucionales, describen las propias fuentes eclesiásticas. Se ha reducido, por lo pronto, la presencia de referentes políticos y sociales argentinos en el Vaticano.

“Ya no corre más la estrategia de acercarle un papelito al Santo Padre en sus apariciones públicas o conseguir un alojamiento en la residencia Santa Marta, donde vivía el papa argentino. Muchas cosas o pedidos que a Francisco le llegaban en persona o por vías informales, el actual Papa pide que sean enviadas a los organismos del Vaticano que corresponden. Si es un tema educativo, al Dicasterio para la Cultura y la Educación; si se trata de una cuestión social, al Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral”, ejemplificó una fuente consultada por este diario.

No han trascendido, en efecto, viajes de dirigentes políticos argentinos para ver al Papa. Juan Grabois, que compartió con Francisco los encuentros con movimientos populares, concluyó en 2025 su función de asesor en el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Más allá de las formas, León XIV mantiene la preocupación de la Iglesia por las cuestiones sociales: en octubre último reivindicó en Roma a los movimientos populares y defendió el reclamo por “tierra, techo y trabajo”.

En un clima protocolar y de buen entendimiento, León XIV recibió a Milei en el Palacio Apostólico el 7 de junio de 2025. Fue el comienzo de una nueva etapa de la relación bilateral, que transitó a lo largo del año por carriles institucionales. La formalidad continuó la semana última con la carta entregada por el canciller Quirno.

El presidente Javier Milei visitó al papa leon XIV el 7 de junio de 2025

Varios obispos argentinos tuvieron audiencias con el Papa y le transmitieron que verían con mucho agrado una visita al país. La respuesta es la misma: el interés está, pero habrá que esperar que la agenda lo permita.

“Hay buenas intenciones y deseos. Pero las visitas papales suelen oficializarse con seis meses de anticipación”, señaló la fuente de una comunidad religiosa.

“Los canales de comunicación se dan fundamentalmente a través de la Nunciatura Apostólica, como ocurre con los vínculos institucionales de la Santa Sede con las Iglesias locales y las órdenes religiosas”, estimó la misma fuente. Esa vía diplomática vaticana podría producir un impasse, dado que hace dos semanas León XIV dispuso el traslado a Albania del nuncio Miroslav Adamczyk, de origen polaco, que cumplía su función en Buenos Aires desde 2020.

La audiencia de León XIV xon el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, en enero de 2026

Sintonía y formalidad

La visión coincidente en la Iglesia argentina es que León es muy sensible a Francisco y a todo su legado. Pero pone las cosas más formales, con más institucionalidad. “El cambio más grande es esa formalidad, a la que Francisco le restaba trascendencia. Prevost es más ordenado, metódico y sistemático. Pero la atención es la misma y las preocupaciones, también”, resumió una voz episcopal.

La paz en el mundo y la unidad de la Iglesia son dos objetivos que León XIV persigue desde el día en que fue elegido en el cónclave, en el que recibió un respaldo abrumador, por el apoyo de los cardenales más leales a Francisco y de muchos otros no alineados directamente con el papa argentino. De allí surgió su programa de gobierno, que mantiene las reformas de su antecesor -una Iglesia más horizontal y misionera, con una agenda centrada en los pobres-, a lo que suma su propia impronta: trabajar por la unidad interna.

“Con el mundo político, León XIV mantiene un vínculo marcado por lo institucional. Valora y escucha. Con Francisco era distinto: se metía más en nuestro barro y se involucraba. Era un terreno que conocía”, resumió un obispo ante una consulta de LA NACION.

Monseñor Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, en su visita al papa León XIV, en octubre de 2025

La Iglesia argentina

En sus nueve meses de pontificado, el Paparecibió a más de 20 obispos argentinos. Muchos en audiencias privadas y otros en celebraciones y encuentros generales. En octubre pasado tuvo una reunión fraterna con el presidente del Episcopado y arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Daniel Colombo, quien se retiró “con el corazón lleno de esperanza”, luego de abordar los desafíos pastorales y la misión de la Iglesia en la Argentina. Ambos recordaron la visita de Francisco a Perú, en enero de 2018, cuando Prevost lo recibió como obispo de Chiclayo, en un viaje pastoral al que Colombo concurrió como delegado del Episcopado argentino.

El arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi, compartió con Prevost el cónclave del 7 y 8 de mayo. Lo volvió a ver en enero, en el reciente consistorio de cardenales convocado por el pontífice para evaluar juntos el camino recorrido durante el primer año, escuchar distintas miradas sobre los desafíos actuales y señalar prioridades para el tiempo que viene.

El mes pasado, León XIV recibió en el Palacio Apostólico al arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, a quien designó delegado pontificio para la Comisión Internacional de Pastoral Carcelaria Católica, un área en la que el arzobispo porteño viene trabajando desde hace varios años. Es una función que se suma a la tarea diaria en el arzobispado porteño.

También en enero, el Papa concedió una audiencia privada al cardenal Vicente Bokalic, arzobispo de Santiago del Estero, quien le transmitió la experiencia pastoral y vivencias en una diócesis atravesada por la pobreza y la crisis social.

El embajador argentino Luis Pablo Beltramino, Agustín Caulo (actual secretario de Culto), el cardenal Víctor Manuel

León XIV mantiene en la primera línea del Vaticano al cardenal argentino Víctor Manuel “Tucho” Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y uno de los teólogos más cercanos a Francisco. En esa función, con el aval de León XIV, le puso un freno el jueves último a la pretensión del movimiento lefebvrista de nombrar sus propios obispos. En un mediano plazo se podría esperar que el Papa termine delineando su propio equipo, por lo que no sorprendería que le asignara a Fernández un nuevo destino.

Las opciones podrían ser la designación en otro organismo de la Santa Sede o el retorno a la Argentina en alguna diócesis importante. Pero obispos que han frecuentado al papa Prevost estiman que Fernández permanecería en el estratégico organismo vaticano hasta completar su mandato de cinco años, que comenzó en septiembre de 2023.

Otros prelados recibidos por el Papa fueron los arzobispos Gustavo Carrara (La Plata), Eduardo Martín (Rosario), José Adolfo Larregain (Corrientes), Raúl Martín (Paraná) y Mario Cargnello (Salta), y los obispos Carlos José Tissera (Quilmes), Santiago Olivera (obispo castrense), Ariel Torrado Mosconi (9 de Julio), Eduardo Horacio García (San Justo), Luis Urbanc (Catamarca), Alberto Bochatey (obispo auxiliar de La Plata), entre otros.

La teóloga argentina Emilce Cuda, junto al entonces cardenal Robert Prevost, en una reunión con el papa Francisco

En materia de designaciones, Leon XIV ha reservado espacios para la Argentina. Designó a la teóloga Emilce Cuda consejera del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso. Casada y con dos hijos, reside en Roma, donde se desempeña como secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina, función que retendrá. Muy identificada con el pensamiento de Francisco, Cuda integra la Pontificia Academia para la Vida y la Academia de Ciencias Sociales.

En tanto, el obispo de Jujuy y vicepresidente segundo de la Conferencia Episcopal, monseñor Daniel Fernández, fue designado miembro del Dicasterio para el Clero, un reconocimiento a su experiencia pastoral en la formación de los sacerdotes, y el arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Martín, fue nombrado consultor de la Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo, un frente que la Iglesia custodia con equilibrio.