Pocas flores despiertan tanta devoción como la rosa. Asociada al amor, a la elegancia clásica y a la jardinería más refinada, suele pensarse como una única especie cuando, en realidad, es una familia extensa y diversa que ofrece alternativas para todos los espacios y estilos: desde balcones mínimos hasta grandes parques.Entender sus clasificaciones no es un dato menor ni un capricho botánico; permite anticipar altura, perfume, forma de floración, resistencia y usos posibles. Hay rosas para cortar y llevar a un florero, otras que tapizan canteros, algunas que trepan muros y pérgolas, y también variedades históricas que conservan la belleza silvestre de sus orígenes. Con información precisa, elegir deja de ser una cuestión azarosa y se transforma en un gesto de diseño consciente. Estos son algunas de las clasificaciones de las rosas:Rosas antiguas o especiesSon el punto de partida de toda la historia rosada. Se trata de las primeras rosas conocidas, también llamadas especies o silvestres, que crecían de manera espontánea en distintas regiones del mundo. Su polinización natural —a cargo del viento, aves e insectos— generó mutaciones y, con ellas, nuevas variedades a lo largo de los siglos.Dentro de este grupo se encuentran nombres clásicos como rosa gallica, rosa damascena, rosa centifolia y rosa rugosa, entre otras. Su encanto reside en una estética más natural, menos intervenida por la mano humana, con perfumes intensos y flores que suelen tener una sola floración fuerte por temporada. Son elegidas por quienes buscan un jardín con aire histórico o romántico, y también por su rusticidad y buena adaptación.Híbridas de téProbablemente las más reconocibles para el público general. Las híbridas de té son las rosas “clásicas” de floristería: tallo largo, flor grande y perfume marcado. Se destacan por su elegancia y por su excelente desempeño como flor de corte, ya que duran varios días en agua sin perder forma ni fragancia.Su altura suele oscilar entre 50 centímetros y 1,50 metro, y ofrecen una amplia paleta cromática: rojos profundos, rosados, amarillos, blancos, lilas y combinaciones bicolores. No requieren cuidados excesivos, lo que las vuelve una opción accesible incluso para jardineros principiantes.PolyanthasDe espíritu más compacto y generoso en floración, las polyanthas se caracterizan por sus flores pequeñas agrupadas en las puntas de las ramas. Forman matas densas y prolijas, ideales para borduras, macetas y canteros bajos.No buscan protagonismo individual sino impacto visual en conjunto: ramilletes abundantes que cubren la planta y aportan color sostenido durante buena parte de la temporada. Son especialmente valoradas en espacios reducidos o en jardines urbanos donde cada centímetro cuenta.FloribundasNacidas a comienzos del siglo XX en Dinamarca a partir del cruce entre polyanthas e híbridas de té, las floribundas combinan lo mejor de ambos mundos: buena altura, floraciones múltiples y una estética equilibrada entre elegancia y abundancia.Presentan flores en ramilletes, a veces de gran tamaño, con perfumes variables y una altura que suele ir de 70 centímetros a 1,20 metro. Son muy floríferas y ofrecen diversidad de colores, formas y texturas. Funcionan tanto en jardines formales como en propuestas más libres, y son una de las categorías más versátiles para diseño paisajístico.GrandiflorasProducto del cruce entre híbridas de té y floribundas, las grandifloras se distinguen por su vigor y resistencia. Son rosales robustos, con buena estructura y floraciones generosas, adecuados para grandes superficies o sectores del jardín donde se busca impacto visual sostenido.Su gama de colores abarca blancos, rosados, amarillos suaves, naranjas y rojos intensos. Combinan porte elegante con capacidad de adaptación, cualidades que las convierten en aliadas para parques amplios o espacios públicos.MiniaturasTal como su nombre lo indica, las rosas miniatura reproducen en escala reducida la forma y la gracia de un rosal tradicional. Su origen exacto es incierto, pero su popularidad es indiscutida por una razón simple: permiten tener rosas en balcones, terrazas, patios pequeños o interiores muy luminosos.Pueden medir desde 20 centímetros hasta 1,50 metro, aunque la mayoría se mantiene en formatos compactos. Ofrecen diversidad de colores y no demandan cuidados complejos. Son una puerta de entrada ideal al mundo de las rosas para quienes disponen de poco espacio.Rosas inglesasHablar de rosas inglesas es hablar de David Austin, el hibridador que en la década de 1970 logró unir el encanto de las rosas antiguas con la capacidad de floración de las modernas. El resultado fue una categoría que revolucionó la jardinería ornamental.Muy perfumadas, con flores de aspecto pleno y romántico, pueden alcanzar entre 70 centímetros y 1,50 metro y florecen desde la primavera hasta el otoño. Son vigorosas y se adaptan bien a distintos climas, lo que explica su presencia creciente en jardines contemporáneos que buscan un aire clásico sin resignar continuidad de flor.Rosales trepadoresPensados para crecer en vertical, los trepadores son el resultado de múltiples experimentos de hibridación. Se destacan por su gran masa de floración, especialmente durante el verano, y por su capacidad de cubrir estructuras.Son ideales para pérgolas, arcos, rejas y muros, donde transforman superficies duras en cascadas de color. Más que plantas aisladas, funcionan como verdaderos elementos arquitectónicos vivos dentro del jardín.Rosas arbustivasAunque todo rosal es, en esencia, un arbusto, las arbustivas conforman un grupo específico desarrollado en las últimas décadas para lograr plantas más compactas, flexibles y muy floridas. Ofrecen gran variedad de formas y colores, y suelen emplearse como protagonistas de canteros amplios o cercos bajos. Dentro de esta categoría se incluyen también muchas creaciones de David Austin, que combinan perfume, estructura y continuidad de floración. Son una síntesis atractiva entre naturalidad y diseño.La variedad de rosas es mucho más amplia aún. Conocer estas clasificaciones no sólo expande el repertorio estético: también permite planificar mejor el jardín, anticipar comportamientos y elegir con criterio según espacio, clima y uso. Porque, aunque la rosa sea símbolo universal del romanticismo, en realidad no hay una sola: hay cientos de maneras de cultivarla, hacerla florecer y disfrutarla. Navegación de entradasLa agenda de TV y streaming del sábado: el Torneo Apertura, las semis del Argentina Open, Rugby y más Hay alerta amarilla por tormentas fuertes para este sábado 14 de febrero: las provincias afectadas