Las carencias son terribles, pero el espíritu de los cubanos lucha por seguir adelante. “Tuve que vender mi viejo automóvil de los años ’50”, lamentó un taxista de La Habana, que ahora está “con estos triciclos””. Leer más Navegación de entradasLa pasión que siempre nos espera La literatura fantástica de Julio Cortázar vista en clave política