Pensar que todo fue por una corneta…De esas de cotillón, de plástico barato y colorido, que al soplarlas emiten un sonido estridente y molesto, casi burlón. Si hasta dan ganas de romperlas, de tirarlas por el aire, de pisarlas.Y bueno, Pampita algo de eso hizo.Esta historia -que mezcla romance, celos y traición, que sazona insultos con arañazos- arrancó en los primeros meses del 2008 y explotó en el amanecer del 2010. Sin embargo, sus esquirlas se esparcieron durante años, lastimando profundamente a los protagonistas de este triángulo amoroso: Carolina Ardohain, Benjamín Vicuña e Isabel Macedo.Mirá TambiénLa muerte de Daniel Mendoza: el amor clandestino que terminó en la tragedia más impactante que recuerde la farándulaPor entonces, casi dos décadas atrás, Facebook era la red social preferida, el Huracán de Ángel Cappa marcaba una época, y Pampita y Vicuña conformaban la pareja soñada. A sus 31 años, ella deslumbraba en Argentina y también en Chile, donde él -con 30 años- era el príncipe no designado de una eventual realeza trasandina. Jóvenes, bellos y famosos, parecían tener tanto pero tanto que hasta las sobraba. Y la afirmación es literal: a esta dupla amorosa le sobraban mujeres…En aquella época, además, la ficción argentina estaba en pleno auge, aunque el dueño del rating era Marcelo Tinelli con su Bailando por un sueño, por El Trece: el promedio de Ibope se ubicaba por encima de los 25 puntos, lo que hoy no suman ni todos los programas del prime time, juntos. La edición del 2008 la ganó una Pampita estelar: comenzó su participación apenas un mes y medio después de haber dado a luz a su segundo hijo.Pampita, en el Bailando 2008.Mientras tanto, en la vereda de enfrente, cada mediodía salía al aire la novela Don Juan y su bella dama, todo un suceso, con Joaquín Furriel, Romina Gaetani y claro, Vicuña y Macedo. Las grabaciones empezaron en el verano de aquel 2008, y al llegar el otoño, el rumor de que el galán chileno y la ex de Facundo Arana mantenían un romance clandestino ya había trascendido los pasillos de Telefe. No había periodista del espectáculo que no estuviera al tanto de sus fechorías pasionales. ¿Y Pampita lo sabía? A eso vamos…Don Juan y su bella dama concluyó en marzo del 2009. Benjamín y Carolina cruzaron entonces la Cordillera y se instalaron en Santiago de Chile. La figura de Macedo y las versiones del affaire -nunca confirmado públicamente- se iban desdibujando con el correr de los meses. O eso se sospechaba.Excelente clima laboral: Isabel Macedo y Benjamín Vicuña. (Fotos: Archivo)El breve salto temporal nos lleva al Año Nuevo del 2010. Como cada verano, Pampita y Vicuña se instalaron en Punta del Este, al igual que el 99% de la farándula argentina (con un error de cálculo del 1%). Por caso, Isabel Macedo, por entonces de 34 años, también saltó el charco para alojarse en el topísimo hotel Mantra con un grupo de amigos, entre quienes estaba Agustina Lecouna.Hay niveles: Pampita cerró el 2009 brindando con su novio en la chacra de Shakira, quien pocos meses más tarde escandalizaría a la prensa internacional con su infidelidad con Piqué, en pleno Mundial de Sudáfrica (pero esa es otra historia, desde ya). Tras la celebración con la cantante colombiana, Carolina y Benjamín se dirigieron a Tequila, en La Barra. Casualmente -o no tanto, porque se trataba de la disco favorita del jet set-, Macedo también eligió ese destino para disfrutar con los suyos del festejo del nuevo año.Y estaba cantado: algo iba a suceder…Pampita, en una producción del 2010. (Fotos: Archivo)LA NOCHE QUE PAMPITA SE PELEÓ CON ISABEL MACEDO POR VICUÑAJuntos pero separados, los tres (Pampita, Vicuña y Macedo) se dirigieron a un VIP repleto de celebridades, como Guillermo Cóppola, entre otros. También había periodistas y un par de fotógrafos merodeando el lugar, quienes habían aceptado la condición excluyente de los dueños del boliche: si querían entrar a pasar un rato agradable, debían hacerlo sin sus cámaras. Aceptaron, por supuesto. Pero por esa razón -y también porque los celulares de entonces no contaban con la precisión de los actuales- no existen fotos de esta historia.Macedo divisó a Vicuña y quiso ir saludarlo, pero el chileno, haciéndose el distraido, se fue para otro lado. Esa no sería su única huída de la noche. La actriz también intercambió miradas varias veces con Pampita, pero mientras una corría la cara al instante, la otra permanecía con el semblante rígido y los ojos en llamas. No había gestos, ni desafío alguno; solo tensión, muuuucha tensión. Y alcohol, muuuucho alcohol, que en un ambiente festivo semejante invitaba a desinhibirse, a soltar los instintos, a dejarse llevar.Tratándose de una fiesta de Año Nuevo, en el VIP de Tequila se repartió un cotillón especial. Casualmente -o no tanto…-, Isabel tomó una corneta, de esas que hacen un sonido casi burlón, y se sumó a un improvisado trencito de la alegría. En su recorrido bailable y efusivo, Macedo pasó muy cerca de una Pampita que estaba parada cual granadero, firme y tiesa, como detenida en el tiempo, sin mueca alguna.Pampita y Macedo, en el 2010. (Fotos: Archivo)Entonces, al encontrarse a escasos centímetros por primera vez en mucho tiempo, a Isabel no se le ocurrió mejor idea que vaciar sus pulmones haciendo sonar la corneta en la cara de Pampita…A partir de aquí, el relato se bifurca -de acuerdo a las versiones-, pudiéndose optar por dos opciones. Aunque a diferencia de aquellos libros de Elige tu propia aventura, el final será el mismo, sin importar la elección:Opción A. Pampita estalló en ese mismo momento…Opción B. Pampita masticó en silencio el sonido de la corneta, burlón y cruel, y un par de horas más tarde, cuando se iba de Tequila, se cruzó con Macedo cerca del guardarropas. Y estalló en ese mismo momento…Final único. “¡Hace ocho meses que te estoy buscando, p… de m…!”, bramó Pampita, dejando en claro en qué momento descubrió la infidelidad. “¡No voy a dejar que te metas con mi familia!”, agregó, a los gritos. Y se armó la hecatombe, la debacle total. Hubo puños cerrados que surcaron el espacio, sin dar con su objetivo. Hubo patadas que se perdieron en el aire. Hubo pelos que abandonaron su cabellera para quedarse aferrados en manos ajenas. Hubo insultos al por mayor. Y hubo un pedido desesperado: “¡No me pegues más, por favor!”.Quienes ocasionalmente se encontraban cerca de Pampita y Macedo intervinieron para cancelar la pelea. Aunque les costó, lograron separarlas. Pero Vicuña, ¿dónde estaba? Y se marchó… Al primer grito de su novia a su amante, dejó la escena. Lo hizo tan pronto que quienes lo vieron se permitieron compararlo con Usain Bolt, el jamaiquino ganador de los 100 metros llanos en los Juegos Olímpicos del 2008…Mirá TambiénEl verano donde Nicole Neumann se recibió de infiel: dos hombres, una playa y una traición que terminó en casamientoMacedo terminó la noche en la Comisaría 12 de La Barra. En un principio tuvo la certeza de radicar una denuncia, luego desistió por consejo de sus amigos: sería una buena manera de evitar mayores repercusiones. Fue en vano. El escándalo no hizo más que escalar, aun cuando los tres se fueron de Punta del Este casi de inmediato.Pocos días después, el 4 de enero, Pampita hizo su primera aparición pública después del bochorno: participó del Mar del Plata Moda Show, en el Hotel Costa Galana. “No voy a decir nada. Ustedes me conocen, así que saben que de ese tema no voy a hablar”, dijo, al ser consultada por la prensa. Dato no menor: esquivó cualquier desmentida. Pues bien, Macedo también la imitó: eligió el silencio, sin negar lo sucedido.El escándalo de Pampita, Vicuña y Macedo fue tratado en las páginas de Paparazzi.En cambio, Vicuña hizo lo que siempre hacen los hombres en estos casos, señora, usted sabe: callar. “No me corresponde (hablar). No me siento protagonista del hecho“, se excusó en una entrevista con Gente días más tarde, aunque se rió al reconocer que Pampita “pega fuerte”.Con el correr de las semanas Macedo sí prestaría declaración ante la prensa. “Me estaba yendo (de Tequila) y me agarraron por la espalda. No vi venir nada. Y no reaccioné porque yo no resuelvo las cosas así”, dijo, en un móvil con Intrusos. Y remató: “(Pampita) me pegó muchísimo”. Un par de años atrás Isabel retomó lo ocurrido: le contó a Moria Casán que Pampita la “agarró de los pelos”. “¡¿Pero por qué?!”, indagó La One. “Te desmayás si supieras lo que pasó…”, respondió la actriz, con picardía.Isabel Macedo de un lado; Pampita y Benjamín Vicuña del otro, en aquel verano del 2010. (Fotos: Archivo Paparazzi)El tiempo pasó. Hoy, Instagram es la red favorita, el streaming desplazó a la tele y Huracán busca retomar la buena senda. Pampita y Vicuña están separados desde hace tantos años como infidelidades, pero mantienen un vínculo cordial. Alejada de los medios, Macedo es feliz con su vida familiar en Salta. Y Tequila cerró sus puertas: no logró sobreponerse a la pandemia.No obstante, cuenta la leyenda urbana que en ciertas noches cerradas de Punta del Este, quien pasa caminando por La Barra puede escuchar, como en un eco lejano, un ruido extraño. Algunos lo emparentan con el de esas cornetas de cotillón, de plástico barato y colorido, que al soplarlas emiten un sonido estridente y molesto, casi burlón…Mirá TambiénUn amor prohibido y un auto baleado como advertencia: el romance oculto de Carmen Barbieri que escandalizó a la farándula y pudo terminar en tragediaThe post Lo que nunca se contó de la salvaje pelea entre Pampita e Isabel Macedo en Punta del Este: la broma cruel, los golpes y la huida de Vicuña appeared first on Revista Paparazzi. Navegación de entradasEl horóscopo de hoy: sábado 7 de febrero Zelensky afirmó que EEUU quiere que la guerra termine antes de junio y que propuso nuevas reuniones con Rusia la próxima semana