Las tensiones entre el régimen de Irán y los grupos separatistas kurdos en el norte de Irak se han incrementado tras la reciente oleada de protestas en territorio iraní y la violenta represión estatal. El Partido de la Libertad de Kurdistán (PAK), una facción separatista iraní-kurda con base en la región semiautónoma kurda iraquí, ha reivindicado ataques armados contra la Guardia Revolucionaria iraní en respuesta a la represión de manifestantes, según declaraciones de Jwansher Rafati, representante del PAK, recogidas por The Associated Press.Rafati explicó que miembros del Ejército Nacional de Kurdistán, brazo armado del PAK, han apoyado las protestas tanto con recursos económicos como mediante operaciones armadas para proteger a los manifestantes en momentos críticos. Según Rafati, la organización decidió actuar cuando tuvo conocimiento de que la Guardia Revolucionaria disparaba de manera directa contra quienes protestaban en las ciudades de Ilam, Kermanshah y Firuzkuh. Las acciones armadas, afirmó, ocasionaron “daños significativos” a las fuerzas estatales iraníes.El PAK ha difundido videos que, asegura, muestran ataques a objetivos de la Guardia Revolucionaria, aunque The Associated Press no ha podido verificar de manera independiente el alcance real de los daños o el impacto de las operaciones. Rafati puntualizó que las incursiones fueron ejecutadas por integrantes de la organización presentes dentro de Irán y que no se desplazaron combatientes desde Irak. Además, anticipó que es probable que Irán responda militarmente contra las bases del PAK en territorio iraquí, donde el grupo mantiene presencia desde hace años.En los últimos meses, las autoridades iraníes han acusado reiteradamente a grupos kurdos, incluido el PAK, de perpetrar ataques contra las fuerzas de seguridad. De acuerdo con activistas iraníes citados por The Associated Press, la represión estatal a las protestas ha dejado más de 2.797 personas muertas.La situación política es especialmente sensible para el Gobierno de Irak, dado el peso que Irán ejerce en la región y la persistente presencia de grupos opositores kurdos en el norte iraquí. En 2023, Bagdad y Teherán acordaron desarmar a las agrupaciones disidentes kurdas iraníes y reubicarlas en campamentos controlados por las autoridades iraquíes. Aunque las bases cercanas a la frontera fueron cerradas y la movilidad de los militantes restringida, los grupos han continuado activos.Durante el conflicto entre Israel e Irán el año pasado, el PAK y otras organizaciones kurdas intensificaron su actividad política, pero evitaron lanzar ofensivas armadas, argumentando que una movilización prematura pondría en riesgo tanto a los grupos como a la frágil seguridad de la región kurda en Irak y en Irán.El PAK, que hace una década recibió entrenamiento militar de Estados Unidos para combatir al grupo Estado Islámico, se financió en el pasado a través del Gobierno Regional del Kurdistán iraquí. Actualmente, la organización sostiene que la mayor parte de sus recursos provienen del apoyo de simpatizantes iraníes y de la diáspora.Medios estatales iraníes, como la agencia semi-oficial Tasnim, han acusado a los grupos kurdos de “incitar” las protestas mediante declaraciones y campañas coordinadas, y afirman que esas organizaciones han superado la fase de guerra psicológica para emprender acciones armadas desde el norte de Irak. Por su parte, la agencia Fars reportó que otro grupo separatista, el Partido de la Vida Libre de Kurdistán (PJAK), mató a ocho integrantes de la Guardia Revolucionaria en Kermanshah y a un policía en Ilam, aunque PJAK no ha asumido la autoría de operaciones armadas durante las protestas.Las autoridades iraníes, a través de la televisión estatal, han presentado imágenes de supuestos militantes kurdos armados en la región occidental del país y han exhibido armas incautadas, al tiempo que insisten en que los manifestantes reciben apoyo de Estados Unidos e Israel, sin aportar pruebas al respecto.(Con información de AP) Navegación de entradasNuevo taller de Animación Tradicional 2D en Villa La Angostura. El primer ministro francés ofreció concesiones a los socialistas para salvar el presupuesto de 2026